En la pared queda oculto por la luz un texto realizado con pintura fosforescente y que ocupa toda su extensión, el texto permanece imperceptible debido a la fuerte iluminación. Una luz que profana su propio significado en la voluntad de ocultar con sus rayos el elemento que en sí mismo es agente esclarecedor: el lenguaje.

On the wall a text is hidden by the strong light, the text was made ​​with phosphorescent paint. The light profanes its own meaning by the desire to hide with its rays the element that itself is the clarifying agent: the language.

Su título hace referencia a una de las notas de Duchamp del infra-leve.

Sociedad anónima de los proyectantes / de sombra / representada por todas / las fuentes de luz / (sol, luna, estrellas, velas, fuego – / incidentalmente: / diferentes aspectos / de la reciprocidad – asociación / fuego-luz / (luz negra, / fuego sin humo = ciertas / fuentes de luz / los proyectantes de sombra / trabajan en lo infra – leve

La pieza se percibía inicialmente como la iluminación uniforme y recortada de una de las paredes de la sala. Nada nos mostraba la luz, únicamente una de sus aporías, pues la luz nos muestra las cosas ocultando su presencia, vemos los objetos iluminados no los rayos de luz que van al objeto, ni los que van a los ojos. En la pared queda oculto por la luz un texto realizado con pintura fosforescente y que ocupa toda su extensión, el texto permanece imperceptible debido a la fuerte iluminación. Una luz que profana su propio significado en la voluntad de ocultar con sus rayos el elemento que en sí mismo es agente esclarecedor: el lenguaje.

En el espacio se disponen dos sensores que determinan un umbral de actividad, es decir, cuando el espectador atraviesa el umbral se activa el dispositivo que apaga el foco, entonces, las palabras invisibles podrán revelar sus verdaderas formas en la oscuridad, pero sólo por un breve lapsus de tiempo. Tal como dice Proust, en su texto Sobre la lectura.

“¡Observa! ¡Aprende a ver! Y en ese mismo instante desaparece. Tal es el valor de la lectura y ésta es también su insuficiencia.”

Es importante mencionar el valor relevante que poseen los sensores como dispositivo mediador que alterna el paso de una situación a otra, en definitiva el incitador del cambio. No hay ordenación de tiempos, ni tipos de variación, sólo segmentos invisibles en el espacio que constituyen el umbral por encima del cual habrá diferencia y por debajo del cual habrá uniformidad. Es como una red secreta según la cual el silencio espera el momento para hablar; son los sensores los que delimitan la zona de penumbra aparentemente inactiva y que sin mostrar nada que reclame nuestra atención, contienen el plano de inmanencia de la obra. Todo queda como un vacío de espera o un vacío a la espera de que alguien consciente o inconscientemente rompa el silencio y permita por unos instantes mostrar la palabra, luego nos deja al servicio de la memoria, del leve registro de los sentidos. Y así, en dos tiempos desiguales se entrecruzan la nada con un algo fugaz que no es más que fosforescencia química, artificio que regula la posibilidad dual, su repetición y la revelación casi mágica de la presencia del lenguaje que se dibuja en el oscurecimiento. Palabras que se reenvían en un discurso de combinaciones múltiples, matemáticas y se muestran como dispersión entrópica cuyo significado oscila de un extremo a otro superando nuestra capacidad de lectura y casi nuestra capacidad de mirada. Tanto el tiempo sucesivo de la iluminación inmóvil como el intermitente del vistazo al texto se ven despojados de su duración, sacados del tiempo real y comprimidos en un instante de atención. No hay una percepción directa, inmediata sino un acto de captura. Cuando el espectador fija su mirada en proyectante de sombra y sólo ante el empeño, se puede mantener la mirada a la espera de que el texto indiferenciado vuelva a mostrase de nuevo posibilitando el rescate de algún fragmento más. Este proyecto se desarrolló en el contexto de una exposición colectiva, titulada “Iluminaciones profanas. La tarea del arte”, y se adaptaba a las necesidades de espacio e iluminación del conjunto de la exposición. Se englobaría dentro de lo que se denomina Site-specific, creado específicamente para un lugar y respondiendo a sus características, con la salvedad de que no tiene existencia material como objeto.

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Participantes
Trinidad Gracia Bensa || Salomé Cuesta Valera || María José Martínez de Pisón Ramón
Presentado en

Iluminaciones Profanas. La tarea del Arte. Arteleku, San Sebastian (septiembre 1993) y Galería Elba Benitez, Madrid (noviembre 1994)